Hay
que aplicar una mascarilla cuando menos una vez al mes, pero
es mejor, si la usas una vez a la semana, o cuando el cutis
esté necesitado de un suplemento alimenticio, suavizante
o refrescante.
La
mascarilla, además de proporcionar nutrición a
la piel, permite un periodo de relajamiento y tiene un efecto
psicológico. Por ello, debes de contar al menos con media
hora para dedicártela a ti. Después de aplicar
la mascarilla, relájate, recuéstate y enfoca tu
mente en pensamientos placenteros, para que ésta te proporcione
todos sus beneficios.
Las
propiedades benéficas de las mascarillas pueden no tener
el mismo efecto sobre cada persona, así que es muy importante
que observes que cualquiera de ellas no te provoque irritación
o alergia.
Hay
mascarillas de muy diversos tipos: refrescantes, limpiadoras,
astringentes, nutritivas, hidratantes, para cutis seco, normal,
graso o delicado, entre otras. Aquí te damos varias de
las mascarillas con efectos francamente reveladores.