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Para
ser bella lo primero que se tiene que hacer es sentirse
bella, recuerda el gran dicho de "como te ves te sientes".
Debes aceptarte a tí misma, gustarte, quererte y consentirte.
La
belleza viene desde dentro; una persona físicamente bella
no tiene garantizado nada, pues el físico pasa a segundo
plano en una verdadera relación y un amor sincero. En la
medida en que tu belleza interna se fortalezca, la externa
también lo hará, ya que no te preocuparás tanto por cómo
te ves, sino por cómo te sientes. Si tu te aceptas tal y
como eres, sin querer ser una modelo o ser igual a alguien,
tu vida será mucho más fácil.
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La
cantidad de energía que empleabas en preocuparte por tu apariencia
podrá ser utilizada en aprender a quererte, en entender que tú
eres única, no hay nadie igual a ti y por ello eres maravillosa.
Puede ser que te disguste algo de tu físico, pero no sufras por
ello; si tienes llantitas propónte hacer ejercicio, una buena
dieta y bajarlas, más no llores por tenerlas y sigas comiendo
chocolates para consolarte. Las personas deben apreciarte por
lo que eres, por tu compañía, tus palabras y tu forma de ser,
pero no culpes a los demás si tu misma no te aprecias.
Haz
la prueba, en vez de criticarte tanto trata de verte en el espejo
y decir "¡que bien me veo hoy!" Y diario repítete que te gustas,
que eres bonita, inteligente y una persona valiosa y con derecho
a amarse y dar amor a los demás. Si lo practicas verás que se
vuelve un estilo de vida el sentirte bien y esto te dará seguridad.
Con
seguridad en tí misma reflejarás una belleza maravillosa, mucho
más impactante que la que el maquillaje y la ropa pudieran crear.
Este
es el primer paso de la belleza, profundizar y darnos cuenta que
viene desde adentro, que es mucho más importante que verse guapa
en una fiesta o gustarle a un hombre. Necesitamos gustarnos a
nosotros mismos y entender que no importa verse mejor que alguien
o gustarle a las personas, sino sentirse bien y no requerir de
la aprobación externa para aceptarte.
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